Los estudiantes llegaron donde el maestro y dijeron:
- Maestro, estoy cansado, he tenido una vida tan dura, tantas dificultades y problemas, yo siempre nado contra la corriente, ya no tengo mas fuerzas… ¿qué puedo hacer?
El maestro en vez de responder puso en el fuego tres recipientes idénticos. En un recipiente puso zanahorias, en otro puso un huevo, y en el tercero puso granos de café. Luego de un rato retiró del agua las zanahorias y el huevo, y en una taza puso café del tercer recipiente.
- ¿Que cambió? —le preguntó a un estudiante.
- Las zanahorias y el huevo se cocieron y los granos de café se disolvieron en el agua – dijo un estudiante.
- No – dijo el maestro- esa es sólo una manera superficial de ver las cosas. Las zanahorias que eran duras, al estar en el agua caliente se volvieron blandas y flácidas. El huevo, suave y quebradizo, se endureció.
Externamente no han cambiado, ellos sólo cambiaron su estructura bajo la influencia de la misma adversidad – agua hirviendo.
Entonces- las personas fuertes por fuera pueden azotarse en la vida y volverse frágiles, mientras que los frágiles y delicados se endurecen y se vuelven más fuertes.
- ¿Y el café? —preguntó un discípulo.
- Oh, ¡esta es la parte divertida! los granos de cafe desaparecieron completamente en el ambiente hostil de lo nuevo y lo cambiaron, convirtiendo el agua caliente en una bebiida con sabor.
Hay algunas personas especiales que no cambian con las circunnstancias, ellos cambian sus propias circunstancias y las transforman en algo nuevo y hermoso y se benefician del conocimiento de la situación.
